En la actual e histórica crisis que estamos viviendo a raíz
de la pandemia causada por el coronavirus conviene acordarnos de la importancia
que tiene la conservación de la biodiversidad. Y es que rodearnos de
ecosistemas saludables, funcionales y ricos de especies nos protege de enfermedades infecciosas.
Más del 70% de las enfermedades emergentes son causadas por la transmisión de la infección de animales a humanos. Muchas veces, en dicha
infección está involucrada una variedad de especies animales diferentes, por
lo que la biodiversidad tiene un papel clave en la regulación de esta
transmisibilidad. A través de un efecto de dilución, la existencia de una gran diversidad de especies es capaz de limitar la
transmisión de los agentes patógenos. Por tanto, la pérdida de
biodiversidad contribuye a aumentar la aparición de enfermedades infecciosas,
como la causada por el coronavirus.
En un ecosistema sin perturbar, donde la riqueza de especies
es alta, el efecto de los patógenos queda
“diluido”. El incremento de esta diversidad de especies huésped secundarias
(menos importantes del contagio de la enfermedad en las personas) hace que
disminuya la posibilidad de infección del virus al huésped principal, y, por
tanto, disminuye el contagio a las personas. Pero cuando muchas especies
desaparecen, y sólo pocas de ellas consiguen dominar los recursos del
ecosistema, los patógenos encuentran un mayor número de huéspedes de esa misma
especie, lo que hace aumentar el brote de enfermedades infecciosas. Ocurrió con
la enfermedad de Lyme, causada por una garrapata que encuentra su principal
huésped en una especie de roedor. La pérdida y fragmentación de los hábitats hace disminuir las poblaciones de competidores y
depredadores del roedor, aumentándose así la probabilidad de infección del
roedor a humanos.
Pero esto no es todo amigos. No solo la pérdida de
biodiversidad influye en la aparición de nuevas enfermedades. A causa del cambio climático, muchos glaciares y
hielos se están fundiendo, ¡liberándose
hasta 28 tipos de virus diferentes y desconocidos! ¿Estamos frente a una
bomba de relojería biológica?
Os propongo buscar más información acerca de otros posibles factores humanos que afecten a la ecología y aparición de enfermedades emergentes. Encontraréis pistas en uno de los enlaces del texto.
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